{"id":116,"date":"2010-07-28T02:42:31","date_gmt":"2010-07-28T05:42:31","guid":{"rendered":"http:\/\/comentariosdecine.com\/2010\/07\/28\/lashierbassalvajes\/"},"modified":"2010-07-28T02:42:31","modified_gmt":"2010-07-28T05:42:31","slug":"lashierbassalvajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/comentariosdecine.com\/?p=116","title":{"rendered":"Las Hierbas Salvajes"},"content":{"rendered":"<p>A Marguerite Muir, dentista y piloto, le roban la cartera y su contenido es abandonado en un estacionamiento. Un hombre solitario de pasado turbio, Georges Palet, encuentra las pertenencias. A partir de ese momento, ellos van a establecer una relaci\u00f3n sentimental bastante extravagante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl Theodor Dreyer, all&aacute; por los &rsquo;40, decid&iacute;a intitular uno de sus memorables films con el enigm&aacute;tico t&iacute;tulo <i>&ldquo;Dos seres&rdquo;<\/i>. En su simplicidad, ya era una anticipaci&oacute;n de que, entre dos personajes protag&oacute;nicos, se hubiera analizado una relaci&oacute;n terriblemente extra&ntilde;a y turbia. Lo mismo podr&iacute;amos decir aqu&iacute; de este film, y no porque su t&iacute;tulo real no le sea fiel (de hecho, el paralelismo con lo salvaje entra todo), sino que es lo primero que se nos ocurre durante la visi&oacute;n. Dos seres: Georges Palet, cincuent&oacute;n solitario de pasado confuso, comienza a obsesionarse con una desconocida, encontrando tirada la billetera que le robaron a &eacute;sta al salir de una zapater&iacute;a. Georges descubre su nombre: Marguerite Muir, e imagina su profesi&oacute;n: una aviadora profesional. En realidad se tratar&aacute; de una exc&eacute;ntrica y emancipada pelirroja de cabello electrizado, dentista y con aspiraciones de vuelo, con la que &eacute;ste, a pesar de tener una bell&iacute;sima, joven y afectuosa mujer, buscar&aacute; comenzar una improbable aventura.&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&Uacute;ltimo film (en la espera de otros nuevos, se lo deseamos de coraz&oacute;n) del gran Alain Resnais, s&iacute;mbolo de la <i>Rive Gauche<\/i> y patriarca del cine moderno, 88 a&ntilde;os y todav&iacute;a mucho por decir. Luego de su afortunado <i>&ldquo;Corazones&rdquo;<\/i>, estrenado hace unos a&ntilde;os en el BAFICI y calurosamente aplaudido por el p&uacute;blico argentino, por primera vez aqu&iacute; pasa a adaptar libremente una novela: <i>&ldquo;L&#8217;incident&rdquo;<\/i>, de&nbsp;Christian Gailly, escritor parisino que al enterarse que su obra iba a pasar al celuloide le dijo sencillamente <i>&ldquo;hac&eacute; lo que quieras&rdquo;<\/i>. Y es lo que Alain hizo, como no pod&iacute;a ser de otro modo.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Empecemos con decir que este film vuelve a demostrar que la calificaci&oacute;n de gran experimentador en Resnais no era en absoluto arbitraria. A partir de sus aut&eacute;nticas obras maestras como <i>&ldquo;Hiroshima mon amour&rdquo;<\/i> o <i>&ldquo;<\/i><em>L&#8217;Ann&eacute;e derni&egrave;re &agrave; Marienbad&rdquo;<\/em><em><span style=\"font-style: normal;\">, ya se puede entender como este <\/span>r&eacute;alisateur <\/em><em><span style=\"font-style: normal;\">intent&oacute; desde un comienzo trastornar de ra&iacute;z cualquier esquema narrativo convencional o en auge, prefiriendo dar libertad a la materialidad cinematogr&aacute;fica como plano en-s&iacute; m&aacute;s all&aacute; de las dependencias narrativas de la linealidad, lo veros&iacute;mil y el &ldquo;respeto&rdquo; espaciotemporal. En este caso, <\/span>&ldquo;Hierbas salvajes&rdquo;<\/em><em><span style=\"font-style: normal;\"> es un film compuesto por una candidez narrativa que juega con s&iacute; misma y su condici&oacute;n de constructo cinematogr&aacute;fico. Entre oleadas irracionales e inspiraciones extravagantes del director, nos obliga a aceptar enseguida el juego propuesto, que por una parte resulta de un onirismo farsesco y l&uacute;cido (absolutamente admirable) y por otra inconstante y molesto en la ondulaci&oacute;n de su aparato narrativo: demasiadas piruetas, cabriolas y fantas&iacute;as que terminan por oxidar la puesta en escena y la consecuci&oacute;n dram<\/span><\/em>&aacute;tica<em><span style=\"font-style: normal;\">. <\/span><\/em>Un film que da vueltas como una avioneta, y que nadie se espere claridad o transparencia porque no la va a tener: Resnais deambula en un sue&ntilde;o diurno, entre obsesiones de sus protagonistas, con carreteras perdidas y reencontradas, duetos telef&oacute;nicos, realidades binarias y personajes secundarios que van tomando fuerza.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Y si es loable la deconstrucci&oacute;n de una obra a partir del gui&oacute;n mismo, entre ramificaciones que no se siguen y conjunciones narrativas desquiciadas, termina siendo un film que nunca logra apasionar, en su constante resquebrajamiento de la forma. Nos queda un bizarro cuento de amor, ir&oacute;nicamente inquietante, que se toma poco en serio a partir de sus gui&ntilde;os estil&iacute;sticos, sobreimpresiones, la <i>voiceover<\/i> del narrador y voces en off iniciales, hasta llegar al estrepitoso y burl&oacute;n final. Corrijo: de finales se pueden encontrar m&aacute;s de uno (algunos socarrones y chispeantes, otros con pretensiones levemente m&aacute;s serias).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Sublime la fotograf&iacute;a y el manejo de c&aacute;mara, e inolvidable la escena del primer encuentro de la pareja a la salida del cine, entre luces de ne&oacute;n y ambulancias en plena noche. Nos queda una sola duda: cuando nos convertiremos en gatos &iquest;Podremos comer nosotros tambi&eacute;n cereales para gato?<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div align=\"right\"><i>Lorenzo Barone<\/i><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Marguerite Muir, dentista y piloto, le roban la cartera y su contenido es abandonado en un estacionamiento. Un hombre solitario de pasado turbio, Georges Palet, encuentra las pertenencias. A partir de ese momento, ellos van a establecer una relaci\u00f3n sentimental bastante extravagante. 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