{"id":136,"date":"2010-12-03T12:51:20","date_gmt":"2010-12-03T15:51:20","guid":{"rendered":"http:\/\/comentariosdecine.com\/2010\/12\/03\/especialmonicellilagrandeguerra\/"},"modified":"2010-12-03T12:51:20","modified_gmt":"2010-12-03T15:51:20","slug":"especialmonicellilagrandeguerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/comentariosdecine.com\/?p=136","title":{"rendered":"ESPECIAL MONICELLI: La Grande Guerra"},"content":{"rendered":"<p>En un regimiento italiano se encuentran Oreste y Giovanni, dos cobardes entre quienes nace una fuerte amistad basada en el deseo de supervivencia. Ambos son enviados a la retaguardia, en donde esperan en medio del duro entrenamiento pasar al frente. Pero inesperadamente, la in\u00fatil pareja est\u00e1 a punto de convertirse en ejemplo de hero\u00edsmo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\">M&aacute;s que un simple an&aacute;lisis, esta vez nos gustar&iacute;a dedicar el apartado a la memoria de Mario Monicelli, a pocos d&iacute;as de su fallecimiento, creador y primer exponente del fil&oacute;n cinematogr&aacute;fico de la <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">commedia all&rsquo;italiana<\/i>, adem&aacute;s de gran intelectual, batallador a favor de la cultura y los j&oacute;venes artistas desamparados de la actualidad. Hoy en d&iacute;a las escuelas de cine olvidaron su nombre para promover tal vez sus otros conterr&aacute;neos m&aacute;s existencialistas, on&iacute;ricos o aleg&oacute;ricos. Y es que Mario no amaba producir rompecabezas formales y psicol&oacute;gicos, su campo era m&aacute;s bien esa maravillosa comedia popular del hombre com&uacute;n, el lenguaje regional, que apuntaba a ser fresco de &eacute;poca y una mirada del todo novedosa sobre la transformaci&oacute;n del car&aacute;cter nacional. Era el &uacute;ltimo representante en vida de los maestros del Gran Cine Italiano, esa irrepetible epopeya que brot&oacute; del neorrealismo y la necesidad de salir a la calle a filmar la postguerra, la pobreza radical, pero tambi&eacute;n la esperanza hacia un futuro mejor. Y en ese mismo futuro, que hasta entonces permanec&iacute;a ut&oacute;pico, surgir&iacute;an obras maestras inolvidables, creadoras de inmortales personajes, concebidas por geniales art&iacute;fices. Entre ellos, sin duda Monicelli, aventurero de un cine que pas&oacute; gradualmente a estar en la cresta de la ola y que a&uacute;n goza de amplios reconocimientos mundiales. Su muerte revitaliza hoy un velo de nostalgia y tristeza en el recuerdo de d&iacute;as felices que ya no lo son.<\/span><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/span><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><i style=\"mso-bidi-font-style: normal\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\">Commedia all&rsquo;italiana<\/span><\/i><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\">, dec&iacute;amos. Sin&oacute;nimo de comedia comprometida, inteligente y profunda, adherente a la realidad, sat&iacute;rica, que supo reflejar la Italia del <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">boom<\/i> y matizar dentro de ella al nuevo italiano, con sus tantos defectos (vago, charlat&aacute;n, chapucero, irresponsable, de euforia artificial y en parte canalla) pero tambi&eacute;n todos sus valores (simp&aacute;tico, generoso, disponible, sumamente pasional). Monicelli fue significativo en el desarrollo de esta corriente, produjo numerosas obras maestras, al tiempo que ten&iacute;a ese extra&ntilde;able sarcasmo de no tomarse demasiado en serio: <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">&ldquo;pertenezco a una generaci&oacute;n donde nos hac&iacute;amos directores de cine porque no &eacute;ramos capaces de escribir una gran novela. Pudiendo elegir, hubiera continuado en el intento de imitar a Dostoevskij&rdquo;.<\/i> A trav&eacute;s de sus pel&iacute;culas Mario sab&iacute;a observar la Italia y los italianos como pocos: fue una suerte de Balzac del cine, gran hombre de izquierda, rodeado siempre por extraordinarios actores (los mejores de aquel momento), adem&aacute;s de permanecer siempre fiel a su l&iacute;nea, pol&eacute;mico contra el cine de autor y cr&iacute;tico frente al <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">cualquierismo<\/i> actual. Campe&oacute;n de la risa, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de las sonrisas amargas, que se elevaban a reflexiones agridulces de dramas latentes, o ataques inconfundibles debajo de las m&aacute;scaras que sab&iacute;a retratar: en ellas brotaban los oportunistas, los ladronzuelos sin suerte, los embusteros populares. De a poco nacer&iacute;a la Italia de los Brancaleones, de los nuevos Casanovas, pero tambi&eacute;n de los h&eacute;roes por azar. <span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/span><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\">Siempre debajo de sus inconfundibles bigotes, Monicelli realiz&oacute; la que tal vez sea su obra maestra m&aacute;xima, el primer film italiano sobre la Primera Guerra Mundial: <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">&ldquo;La Grande Guerra&rdquo;. <\/i>Film centrado en las figuras de dos soldados vagos y fanfarrones, que tras intentar emboscarse de cualquier forma posible, son finalmente reclutados en el ej&eacute;rcito italiano. Hablamos del milan&eacute;s Giovanni Busacca (Gassman) y el romano Oreste Jacovacci (Sordi, en uno de sus mejores roles). Ling&uuml;&iacute;sticamente distintos pero con el mismo hambre de sobrevivir, el instinto de conservaci&oacute;n y la id&eacute;ntica ausencia de motivaciones por las que vale la pena ser valientes. Italian&iacute;simos antih&eacute;roes, que en el frente del primer conflicto mundial intentan de cualquier manera evitar los peligros, y en ese arte de arregl&aacute;rselas, de a poco comienzan a familiarizarse con todas las desgracias de la guerra, desde el miedo hacia el enemigo hasta las tristes y precarias vivencias cotidianas. <\/span><i style=\"mso-bidi-font-style: normal\"><span lang=\"IT\" style=\"mso-ansi-language: IT\">&ldquo;Ho lasciato la mamma mia \/ per venire a fare il solda<\/span><\/i><span lang=\"IT\" style=\"mso-ansi-language: IT\">&rsquo;<i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">&rdquo;. <\/i><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\">La experiencia de ambos da pie a situaciones hilarantes, a veces c&iacute;nicas, por momentos despiadadas. Era la guerra lenta de las trincheras, pero tambi&eacute;n la de los pobres, los d&eacute;biles, los cobardes. La guerra de todos, en fin. Seguramente fue la de los p&aacute;vidos Busacca-Janovacci, amigos\/enemigos, cobardes v&iacute;sceralmente convencidos, y por eso profundamente humanos, catapultados en la situaci&oacute;n m&aacute;s inhumana que se pueda imaginar y as&iacute; y todo, fuertes de su propia capacidad de escabullirse. <\/span><\/span><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"color: #000000\"><span lang=\"ES-AR\" style=\"mso-ansi-language: ES-AR\"><o:p><em>(sigue abajo)<\/em><\/o:p><\/span><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">Antes de Monicelli, la Gran Guerra era una tem&aacute;tica como dijimos nunca tocada por el cine italiano: en cuarenta a&ntilde;os nadie se hab&iacute;a sentido a la altura de representarla. En el origen de este film hay un cuento de Maupassant (<i>Dos Amigos<\/i>, retransformado en funci&oacute;n de la beligerancia italo-austr&iacute;aca del &rsquo;15-&lsquo;18), un gui&oacute;n por parte de esos aut&eacute;nticos monstruos de la escritura cinematogr&aacute;fica cuales Age y Scarpelli, sumados a Luciano Vincenzoni. Monicelli acababa de triunfar mundialmente con <i>&ldquo;I Soliti Ignoti&rdquo;<\/i> (tambi&eacute;n presentes Gassman y Sordi en el cast, adem&aacute;s del genio de Tot&oacute;). La apuesta fue la de introducir dos torpes rufianes, exc&eacute;ntricos pero nunca caricaturescos, en un cuadro general doloroso y realista. A favor del compromiso con el tema hist&oacute;rico, se decidi&oacute; adaptar la situaci&oacute;n c&oacute;mica original a la tragedia colectiva, un objetivo logrado brillantemente. Partiendo de la estructura, con una introducci&oacute;n fragmentaria y descriptiva entre canciones populares de los soldados en el frente, surge el superlativo bosquejo de una gran cantidad de personajes de contorno, desde el memorable y compasivo <i>Teniente Gallina<\/i> de Romolo Valli, hasta la afectuosa prostituta Costantina (Silvana Mangano), pasando por el supuesto &ldquo;novio&rdquo; de la diva del cine silente Francesca Bertini. En m&aacute;s de dos horas de narraci&oacute;n el relato se vuelve coral y tempestivo, como era justo que fuera, y es all&iacute; donde los Busacca-Janovacci, v&iacute;ctimas de la indolente pereza que tantas veces los hab&iacute;a salvado, son capturados por el enemigo austr&iacute;aco y obligados a confesar informaci&oacute;n confidencial. Y entonces, la vuelta de tuerca: ambos podr&iacute;an escapar al fusilamiento declar&aacute;ndose esp&iacute;as y revelando estrategias de su ej&eacute;rcito, pero estos cobardes-cualquiera sabr&aacute;n al final morir como h&eacute;roes, y en el modo m&aacute;s atroz posible, prefiriendo sacrificarse por la patria y por la propia dignidad antes de convertirse en traidores, en uno de los finales m&aacute;s conmovedores de la historia del cine. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">Vicios y debilidades, pero tambi&eacute;n h&eacute;roes sin hero&iacute;smo, para estos soldados desconocidos que reactualizan su muerte en ese inevitable final com&uacute;n de la hambrienta humanidad. Tal como el otro gran estafador-h&eacute;roe rosselliniano de <i>&ldquo;Il Generale della Rovere&rdquo;<\/i> (Le&oacute;n de Oro <i>ex aequo<\/i> con este film), que decide morir fusilado para redimirse. Es as&iacute; como Alberto Sordi se aleja con el famoso grito <i>&ldquo;yo no s&eacute; nada, soy s&oacute;lo un cobarde&rdquo;<\/i>, mientras lo arrastran contra el muro<i>. <\/i>Y es as&iacute; como antes de su tr&aacute;gico final, Vittorio Gassman en pleno acto de orgullo personal y tal vez en la primera (justificad&iacute;sima) mala palabra del cine italiano, le grita en la cara al general austr&iacute;aco <i>&ldquo;yo no te digo nada, cara de mierda&rdquo;<\/i>, en puro lombardo. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">En fin, una de las tantas &eacute;picas tragic&oacute;micas firmadas Monicelli. Que, al contrario de sus personajes, era cu&aacute;nto m&aacute;s distinto se pueda imaginar: antiret&oacute;rico, moralista, de valores laicos, socialistas, profundamente antifascista. Haciendo re&iacute;r, Monicelli revel&oacute; a los italianos sus cualidades insospechadas, sus vicios y virtudes, hoy exacerbados en el berlusconismo imperante de una sociedad del <i>reality<\/i> y las <i>vedettes<\/i>. Hace pocos meses, Mario hab&iacute;a bajado a la plaza para protestar contra los cortes a la cultura, y dijo que <i>&ldquo;los italianos ya perdieron el orgullo y el impulso personal; la esperanza es una trampa inventada por qui&eacute;n manda: har&iacute;a falta una revoluci&oacute;n&rdquo;<\/i>. En 95 a&ntilde;os de vida mantuvo intacto ese esp&iacute;ritu combatiente que lo caracterizaba, jam&aacute;s dej&oacute; de ser el mismo de siempre, incluso escondido detr&aacute;s de su voz acompasada de los &uacute;ltimos tiempos. Esta actitud sincera y anticonformista sin duda tambi&eacute;n fue parte de su merecido &eacute;xito. Y era por esto que le quer&iacute;amos todos un bien del alma. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\">Lorenzo Barone<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un regimiento italiano se encuentran Oreste y Giovanni, dos cobardes entre quienes nace una fuerte amistad basada en el deseo de supervivencia. Ambos son enviados a la retaguardia, en donde esperan en medio del duro entrenamiento pasar al frente. Pero inesperadamente, la in\u00fatil pareja est\u00e1 a punto de convertirse en ejemplo de hero\u00edsmo. 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