{"id":146,"date":"2011-04-12T03:58:14","date_gmt":"2011-04-12T06:58:14","guid":{"rendered":"http:\/\/comentariosdecine.com\/2011\/04\/12\/baficimammuth\/"},"modified":"2011-04-12T03:58:14","modified_gmt":"2011-04-12T06:58:14","slug":"baficimammuth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/comentariosdecine.com\/?p=146","title":{"rendered":"Bafici: Mammuth"},"content":{"rendered":"<p>Depardieu es una bestia rutera que anda sin manos en su moto setentosa, en una deriva contra el viento, contra toda seguridad, para transitar una aventura inesperada, anestesiadamente adrenal\u00ednica y liberadora. Y as\u00ed, en su cuarta pel\u00edcula, la dupla Del\u00e9pine &#038; Kervern perfila su particular estilo de viaje c\u00f3mico, filos\u00f3fico, f\u00edsico y rom\u00e1ntico.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">Un obrero ultrasesent&oacute;n llamado S&egrave;rge Pilardosse (ese genio de Depardieu) se encuentra con problemas burocr&aacute;ticos para poder jubilarse en tranquilidad. En sus primeros d&iacute;as de pensi&oacute;n se ve de repente obligado a desempolvar su vieja moto, una Munch Mammuth a&ntilde;os &rsquo;70 de la que retoma el cari&ntilde;oso apodo, y viajar al reencuentro de sus antiguos jefes de trabajo distribuidos a lo largo de los m&aacute;s dispersos suburbios del pa&iacute;s. La inmensa odisea, como resulta evidente desde la premisa, desembocar&aacute; para S&egrave;rge en el redescubrimiento de s&iacute; mismo y la toma de conciencia de una sociedad que lo margina en cuanto inepto.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">La vida poco met&oacute;dica de S&egrave;rge\/Mammuth fue saltando a trav&eacute;s de numerosos espacios de trabajo: desde molinos y mataderos de animales hasta cementerios, pasando por carruseles. Bajo la ingenua expectativa que pronto se ver&aacute; frustrada, S&egrave;rge volver&aacute; a revivirlos uno por uno, encontrando en ellos una gama de personajes poco dispuesta a escucharlo y siempre lista para complicarle la vida. Pero entre los alucinantes desintereses y deprimentes dificultades, tambi&eacute;n habr&aacute; tiempo para el candor y el cari&ntilde;o, encarnados en la figura de la mani&aacute;tica sobrina que logra despertarlo en parte del letargo.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Kervern y D&eacute;lepine, luego de <i>&ldquo;Louise-Michel&rdquo;<\/i>, vuelven a centrarse en las problem&aacute;ticas del trabajo en el seno de la contemporaneidad, con un punto de vista cr&iacute;tico y anticonformista absolutamente compartible. Pero esta vez decidieron utilizar como estrella principal del largometraje a ese paquid&eacute;rmico Depardieu, imponente como siempre, pero esta vez con un extravagante cabello largo y rubio, en el papel de un personaje turbio y particularmente torpe. Su condici&oacute;n de desma&ntilde;ado y sus actitudes extremas lo vuelven una figura querible y (&iquest;por qu&eacute; no?) dotado una incre&iacute;ble dosis de humor involuntario. Pero si el actor protagonista se roba la escena y termina resultando memorable, no del todo se logra esto con el film mismo, ya que al generoso clima grotesco favorecido por la trama, se le suman insospechadas problem&aacute;ticas en la construcci&oacute;n misma del relato.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">El film, de hecho, alterna momentos de extremo realismo a irrupciones caricaturescas y absurdas: y la idea hasta ser&iacute;a buena, si no fuera que se insiste en subrayar demasiado dicha superoposici&oacute;n, que a fin de cuentas parece jugar peligrosamente con los l&iacute;mites del veros&iacute;mil. Irrumpen en la trama, adem&aacute;s, momentos l&iacute;ricos que quiebran la progresi&oacute;n narrativa y parecen sacados de otro contexto cinematogr&aacute;fico, resultando demasiado exhibidos y no siempre l&uacute;cidos. Se siente por momentos la falta de ritmo: el film tarda en progresar y hasta osar&iacute;a decir que corremos el riesgo de perdernos. Pero sobre todo, en lugar de escenas condensadas a favor de una problematizaci&oacute;n com&uacute;n, surge paulatinamente la extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de estar asistiendo a una serie aislada de sketchs dispersivos. Formidables, claro, pero fines a s&iacute; mismos, superficiales y poco incisivos a la luz del tema tratado. As&iacute; como lacunar y vago nos resulta el personaje fantasmal de su novia pasada de Mammuth (la a&uacute;n bell&iacute;sima Adjani), cuerpo extra&ntilde;o y tal vez in&uacute;til que aparece en la ruta durante los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles del protagonista.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Interesante, sin embargo, la profunda relaci&oacute;n entre los personajes y el espont&aacute;neo trabajo t&eacute;cnico\/formal, hecho de im&aacute;genes &ldquo;sucias&rdquo; y colores saturados, apoyado por un buen uso de la c&aacute;mara en mano y frecuentes encuadres a espaldas del protagonista (con el gag que surge espont&aacute;neamente a partir de la imposibilidad de verlo a &eacute;ste realizar su acci&oacute;n). Y en el largo camino de re-educaci&oacute;n para el infantil Mammuth, que viaja con vestidos desali&ntilde;ados y se parece de forma innegable al Obelix, resulta inolvidable la imagen de este r&uacute;stico personaje de otra &eacute;poca, que recorre melanc&oacute;licas rutas entre bocinazos y coches que lo superan a toda velocidad: met&aacute;fora de su existencia que no logra seguir el fren&eacute;tico paso de la sociedad en la que habita.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/div>\n<div align=\"right\"><em>Lorenzo Barone<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Depardieu es una bestia rutera que anda sin manos en su moto setentosa, en una deriva contra el viento, contra toda seguridad, para transitar una aventura inesperada, anestesiadamente adrenal\u00ednica y liberadora. Y as\u00ed, en su cuarta pel\u00edcula, la dupla Del\u00e9pine &#038; Kervern perfila su particular estilo de viaje c\u00f3mico, filos\u00f3fico, f\u00edsico y rom\u00e1ntico. 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