{"id":318,"date":"2013-11-21T18:32:07","date_gmt":"2013-11-21T21:32:07","guid":{"rendered":"http:\/\/comentariosdecine.com\/2013\/11\/21\/yvymaraey-tierrasinmal\/"},"modified":"2021-04-15T00:01:26","modified_gmt":"2021-04-15T03:01:26","slug":"yvymaraey-tierrasinmal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/comentariosdecine.com\/?p=318","title":{"rendered":"Yvy Maraey &#8211; Tierra Sin Mal"},"content":{"rendered":"<p>28\u00b0 FESTIVAL DE MAR DEL PLATA. Un director de cine karai (es decir, un hombre blanco) y un l\u00edder ind\u00edgena atraviesan juntos los bosques del sureste boliviano, de La Paz al Gran Chaco, para preparar un film sobre el mundo guaran\u00ed.<\/p>\n<div style=\"border-style: none none solid; border-bottom-color: rgb(170, 170, 170); border-bottom-width: 1pt; padding: 0cm 0cm 2pt; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><em>Por nuestro enviado&nbsp;<\/em><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">Andr\u00e9s, director de cine de un lujoso barrio de La Paz, se contacta con el ind\u00edgena Yari para que lo gu\u00ede en las entra\u00f1as del Chaco boliviano, y lo lleve a conocer al indio \u201cde arco y flecha\u201d. Hambriento de im\u00e1genes concretas, de sacar inspiraci\u00f3n para su nueva pel\u00edcula, que hasta el momento vive s\u00f3lo de conceptos sueltos anotados en varias tiras de papel, Andr\u00e9s se lanza en una aventura que a\u00f1os antes fue la de Erland Nordenski\u00f6ld. Explorador n\u00f3rdico y antrop\u00f3logo de absoluto valor etnogr\u00e1fico en primeros retratos del ind\u00edgena, Andr\u00e9s queda fascinado por las fuertes im\u00e1genes f\u00edlmicas de 1910 de este aventurero, y se lanza a seguir sus pasos. Entre pantanos y forestas, serpenteantes y polvorientos senderos del sudeste boliviano, Andr\u00e9s, <i>alterego<\/i> del director (Valdivia la dirige y protagoniza) va construyendo sobre la marcha su film dentro del film. Se encontrar\u00e1 con las tribus ind\u00edgenas todav\u00eda existentes, algunas en estado puro, otras parcialmente asimiladas pero de fuerte y orgullosa identidad, convirti\u00e9ndose ante ellos en un <i>karai<\/i>, el hombre blanco en chiriguano-chan\u00e9.<\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">Una digna, atrevida y absolutamente apropiada idea de partida. Un film que criticaremos, pero no sin antes haber rendido homenaje a su impecable intento de reinserci\u00f3n ideol\u00f3gica y recuperaci\u00f3n de muchos aspectos de una cultura dram\u00e1ticamente olvidada. A partir de los largos fragmentos hablados en guaran\u00ed, actores no profesionales que se representan a s\u00ed mismos, retratos vehiculares del <i>otro<\/i> como anhelo para una nueva sabidur\u00eda, mucho m\u00e1s poderosa y menos lineal que la del colonizador positivista. Reterritorializaci\u00f3n de un espacio que sufri\u00f3, hace m\u00e1s de 120 a\u00f1os, el etnocidio de Kuruyuki en el que fueron asesinados m\u00e1s de seis mil ind\u00edgenas por el ej\u00e9rcito. Es tambi\u00e9n por esto que Andr\u00e9s abandona la vista (elemento euroc\u00e9ntrico) y decide <i>\u201cver con el o\u00eddo\u201d<\/i>, desplaz\u00e1ndose como un murci\u00e9lago en la vegetaci\u00f3n, poni\u00e9ndose en lugar del otro para poder as\u00ed, y s\u00f3lo as\u00ed, entenderse a uno mismo. Oralidad como herramienta para comprender al ind\u00edgena desde sus narraciones, mitos de un micromundo que se retrata en su heur\u00edstica cosmovisi\u00f3n, multiculturalismo y resistencia. <\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">Pero a la larga, es la metodolog\u00eda representacional la que no convence del todo. Valdivia, sin esconder cierto narcisismo intr\u00ednseco, genera un clima demasiado narrativo de \u201cense\u00f1anza impuesta\u201d (\u00bfno era mejor evitar la <i>voiceover<\/i>?) en la que considero fallida esa subrayada concomitancia entre narrador enunciativo y personaje. Un cineasta explorador, liberado a al azar del contacto con esta milenaria cultura, cual Kapuscinski en \u00c1frica, reforzado en exceso por la presencia invasora y concomitante de su contracara narrativa. Que explica demasiado y aferra el relato imponi\u00e9ndole un tono determinado, direccion\u00e1ndolo de la forma preestablecida de su intenci\u00f3n enunciativa.&nbsp; <\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">El tono solemne y el final ret\u00f3rico no ayudan entonces a esta as\u00ed y todo buena confecci\u00f3n formal, con impactantes tomas de Paul De Lumen, sobre todo en las fases nocturnas que por su contraste de colores (el fuego azul y naranja en el bosque oscuro, la luna y su reflejo), recuerdan salvando las distancias, ese hito de la fotograf\u00eda tailandesa de <i>Tropical Malady<\/i>. A trav\u00e9s de circulares planos secuencia se ve la belleza ya natural del \u00c1rea protegida de Kaa Iya, senderos f\u00edsico geogr\u00e1ficos pero tambi\u00e9n ps\u00edquicos, abiertos al reconocimiento y al autoconocimiento, en los que todos somos partes de lo mismo. Pero Valdivia tiende a centralizarse en la dicotom\u00eda de confrontaci\u00f3n indio-<i>karai<\/i>, mediante un relato que no deja fluir, incluso por estar demasiado enredado en sus bifurcaciones (la del director que piensa el film en sus <i>sleeplessnight <\/i>mekasiana, y el plano de \u00e9ste ya calado en la nueva y magm\u00e1tica vegetaci\u00f3n, embellecida y excesivamente subrayada, y por eso mismo obtusa, sin dejar transparentar alg\u00fan aire etnogr\u00e1fico-<i>documental\u00edstico<\/i>).<\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">Permanecemos atrapados en el cruce entre el universo ind\u00edgena y el intruso <i>karai<\/i>; choque que por momentos el film muestra de manera curiosa (escena de las estrellas, o cuando le otorgan un nuevo nombre para alejar la enfermedad de su cuerpo \u2013ligada a la vieja identidad\u2013), y por otros, comentando futilidades francamente innecesarias. Valdivia se entusiasma y quiere contar todo sobre este ambicioso contraste, terminando con una impostaci\u00f3n discursiva parad\u00f3jicamente absolutista, que no deja posibilidad de interactuar con el mundo representado. Y eso que el film se encarga de advertir que <i>\u201cel cine es un arma de destrucci\u00f3n\u201d<\/i> y que por ende tratar\u00e1 de evitar eso, cayendo sin embargo en la cl\u00e1sica construcci\u00f3n enunciativa que sigue pensando un p\u00fablico dispuesto a absorber un s\u00f3lo discurso. Pero, con tan s\u00f3lo atomizar el rayo de acci\u00f3n, hubi\u00e9ramos estado frente a una obra maestra. <\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: small;\">&nbsp;<\/span><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: rgb(34, 34, 34);\">Lorenzo Barone<\/span><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>28\u00b0 FESTIVAL DE MAR DEL PLATA. Un director de cine karai (es decir, un hombre blanco) y un l\u00edder ind\u00edgena atraviesan juntos los bosques del sureste boliviano, de La Paz al Gran Chaco, para preparar un film sobre el mundo guaran\u00ed. 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