The Dark Knight Rises

Categoría: Críticas
Autor:
Fecha de publicación: agosto 25, 2012
Comentario

Batman desapareció en la oscuridad, dejando de ser héroe para convertirse en fugitivo. Pero vuelve a la acción tras la llegada de una astuta gata ladrona, que pretende llevar a cabo un misterioso plan y la más peligrosa aparición de Bane, terrorista enmascarado de despiadados planes.

“The Dark Knight Rises” es no sólo la última parte de esta trilogía a cargo de Christopher Nolan, sino quizás la película más esperada mundialmente a nivel masivo en este 2012.

TDKR nos sitúa en Gotham City varios años después de la muerte de Harvey Dent. Bruce Wayne (interpretado por un Christian Bale que sin ser extraordinario, ha madurado como actor) se encuentra recluido en su mansión y Batman desaparecido. La asociación ilícita de Bane, interpretado por Tom Hardy, con otros criminales dispara una serie de hechos que generan el regreso a la acción del encapuchado. Para este retorno, Bruce cuenta con la ayuda de los dos alfiles del trono de los Wayne: Fox y Alfred (a cargo de Morgan Freeman y Michael Caine respectivamente: trabajo de delicadeza florentina por parte de ambos, por momentos eclipsando a Bale).

Todos los momentos de acción de la cinta son imponentes y la escena del primer enfrentamiento entre Batman y Bane es estupenda. La preparación realizada por Hardy para encarnar a este “Toro Salvaje” enmascarado es notable. Desprovisto de armadura, es capaz de ser un contrapeso físico no sólo verosímil, sino también apabullante al protector de Gotham. La manera en que Bane, verdugo de las sombras, somete al caballero de la noche para luego dejarlo convaleciente en la penumbra es sencillamente desgarradora. Dialogo memorable de por medio, somos testigos de uno de los momentos dramáticos fundamentales tanto de la película como de la trilogía.

El diseño de sonido, a cargo de la magistral dupla Richard King – Hans Zimmer, es moderno, apasionante y de buen gusto. Es interesante cómo la elaboración de la banda sonora de TDKR y la del resto de la trilogía fueron concebidas de manera orgánica, manteniendo puntos de contacto y a la vez variando con sintonía muy fina acorde al “feel” de los acontecimientos de cada una. Las composiciones de Zimmer, que aportan los colores sonoros, apuntalan acertadamente los momentos de acción y las elecciones para cada escena fueron hechas con criterio y precisión alemana. Uno de los puntos altos de la película, sin dudas.

TDKR se eleva y adquiere su mayor vuelo cinematográfico cuando se enfoca en la subtrama del “Pit”. El film se desentiende de ese marco realista de esta “nueva Gotham” para darle paso, aunque sea por un breve pasaje, a lo alegórico. La travesía conduce al héroe frente al luminoso umbral de una mítica prueba. El mantra que recitan los condenados en el “Pit” pareciera invocar a aquel hombre capaz de atravesar ese umbral (el mantra es otro acierto del Sr. Zimmer). El director ofrece un elegante abordaje de reminiscencias romanticistas del relato y la tradición oral de un Oriente de otro tiempo, un Oriente misterioso que fue ajeno a los occidentales durante siglos. Es en estos pasajes donde el director de “Memento” le imprime su sello de ribetes literarios a la trilogía. Esto es lo que Christopher Nolan, hombre de Letras, sabe hacer mejor, señores.

La película cuenta además con una galería de actores en roles secundarios mayoritariamente de primer nivel (los ya nombrados Caine y Freeman, Liam Neeson y Gary Oldman) y algunos otros que están en ascenso y no desentonan (entre los cuales se encuentran Marion Cotillard, Joseph Gordon Levitt y Cillian Murphy, los tres ex “Inception”).

Habiendo destacado lo positivo y cumpliendo con las deferencias que ameritaba el caso, voy a referirme de aquí en mas a lo otro. Me dispongo a sacar el martillo. La voz de Bane es problemática. Recordemos que hubo un “episodio” previo al lanzamiento de la película, con un trailer que empezó a circular por Internet generando manifestaciones negativas en los internautas, en lo referido a la inteligibilidad de la voz de Bane. Por este motivo, el estudio ordenó modificarla sensiblemente antes del estreno. A mi modesto entender, la cadencia y la articulación de palabras de Bane no terminan de convencer: quedó demasiado “limpia”. No es ni lo grave ni lo rasposa que uno espera debiera ser la voz de un hombre con ese porte de centurión romano. Eso no es todo. La voz del personaje se percibe más o menos intervenida por la máscara en distintas escenas, lo cual es entre sospechoso y grave (vi la película en dos salas distintas para constatar esto).
 
Borges sabiamente dice: “En mi corta experiencia de narrador, he comprobado que saber cómo habla un personaje es saber quién es, que descubrir una entonación, una voz, una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino”. En la elección de la voz de Bane no está entonces en juego la voz de un mero individuo. Me atrevería a decir que es todo menos eso exclusivamente. La voz de Bane es la voz de una ideología, es la voz de un movimiento, es la voz de quien pretende comandar un gran cambio, la voz de quien se dirige hacia una revolución. Oradores celebres como De Gaulle, Roosevelt, Fidel Castro, Gandhi o Martin Luther King (independientemente de sus inefables diferencias y sus eventuales resultados) pasaron a la historia en gran medida por ser interpretados en esta clave, por la dimensión adquirida por la forma discursiva utilizada. Esta cuestión era esencial para la construcción de este “Bane politizado” y el resultado final no parece ser el idóneo.
 
Otra cuestión problemática gira en torno a Selina Kyle. El personaje interpretado por Anne Hathaway no cierra por ningún lado. Todas sus líneas de diálogo son obsesivamente rematadas por una frase presuntamente graciosa y las relaciones Bruce-Selina/Batman-Catwoman devienen rápidamente en besos apasionados de manera inverosímil. Bruce y Selina se reencuentran en un evento organizado por Miranda Tate, ladina reina de la clase alta de Gotham. El baile de máscaras nos remite a la distinguida y sensual escena, de cariz veneciano, de la mascarada de “Batman Returns” de Tim Burton (siendo la escena filmada por Burton, cabe aclarar, mucho mejor). Escribo sin malicia; lo de Anne Hathaway en el rol de Catwoman no fue “el gran robo” de la ladrona como pensaron algunos, si no un buen intento de hacernos olvidar a la actriz que encarnaba anteriormente a su personaje. Quizás merezca un aplauso por haberlo intentado. ¿Michelle Pfeiffer?  Bellezza irripetibile!
 
(sigue abajo)
Considerando ahora a los personajes en el contexto de la trilogía, este director probablemente será recordado por haber construido una Gotham de impronta marcadamente “realista”. A esto se agrega una ambiciosa intención del realizador de ofrecer paralelamente desde lo visual un panorama de impactante despliegue tecnológico y desde lo conceptual dotar de una inequívoca profundidad filosófico-moral a los protagonistas. Los personajes, envueltos por un halo literario, pueden ser imaginados como piezas sobre un tablero moral en donde tanto las figuras como la superficie de ese tablero son parte de un claroscuro, como aquellos del Barroco. Con este tríptico, Nolan rinde tributo al Maestro italiano del claroscuro: Caravaggio.
 
En lo que respecta estrictamente a TDKR, vale decir que las “Piezas negras de este ajedrez final”: Bane, Tate, Crane y Ra´s Al Ghul desgraciadamente no alcanzan el peso dramático, ni que hablar del carisma de ese Joker decadente y cubista, de caras nihilistas y anarquistas que nos dejo para siempre en TDK (el personaje encarnado por Heath Ledger es de lo mejor de las tres entregas).

Quiero detenerme antes del final en el papel de “Wayne Enterprises”, la compañía de la familia Wayne, a lo largo de la trilogía. Mas precisamente, en los temas que ésta deja picando en cada entrega y su relación con la actualidad mundial de la “realidad afílmica”: si en BB eran los discutidos gastos reservados de las grandes corporaciones y en TDK la utilización de tecnología de punta para intervenir celulares (con la invasión a la privacidad que esto supone), en TDKR el acento está puesto en las complejas implicancias de la utilización de energía nuclear, tema de lúgubre vigencia y de consecuencias irresueltas luego de lo sucedido en los reactores 1, 2 y 3 de la central de Fukushima.También es polémico pensar toda la cuestión de la bomba nuclear como una (¿antipática? ¿estereotipada?) bajada de línea política. Algunos ciudadanos de EE. UU. y Europa consideran hoy en día que países no alineados como Irak, Irán y Corea Del Norte entrenan terroristas y buscan incansablemente lograr una capacidad armamentística nuclear para usarla no en defensa propia sino para atacar países occidentales. Relacionar el plan de Bane con esta interpretación no es descabellado, pero en definitiva es solamente eso, una de las interpretaciones posibles. La cuestión del “terrorismo” es harto compleja como para tratarla en esta reseña. Correrá por cuenta del lector formarse o no una opinión al respecto.

Lo cierto y lo concreto es que
en los últimos años los buenos guiones son cada vez más escasos. En este contexto, el cine de Christopher Nolan, que sigue apostando a invitar al espectador a pensar algunas cuestiones, sean las planteadas en este texto u algunas otras, es siempre bienvenido. Por esto último y por todo lo anterior, TDKR aparece como una realización que constituye, aun con algunos desaciertos, un buen cierre para esta trilogía. A celebrarlo como otro Maestro en Italia, en este caso llamado “Alfredo”, bebiendo alguna desconocida bebida espirituosa italiana. Bocatto di Cardinale.
 

JAVIER CAMPO


 

Considerando ahora a los personajes en el contexto de la trilogía, este director probablemente será recordado por haber construido una Gotham de impronta marcadamente “realista”. A esto se agrega una ambiciosa intención del realizador de ofrecer paralelamente desde lo visual un panorama de impactante despliegue tecnológico y desde lo conceptual dotar de una inequívoca profundidad filosófico-moral a los protagonistas. Los personajes, envueltos por un halo literario, pueden ser imaginados como piezas sobre un tablero moral en donde tanto las figuras como la superficie de ese tablero son parte de un claroscuro, como aquellos del Barroco. Con este tríptico, Nolan rinde tributo al Maestro italiano del claroscuro: Caravaggio.
 
En lo que respecta estrictamente a TDKR, vale decir que las “Piezas negras de este ajedrez final”: Bane, Tate, Crane y Ra´s Al Ghul desgraciadamente no alcanzan el peso dramático, ni que hablar del carisma de ese Joker decadente y cubista, de caras nihilistas y anarquistas que nos dejo para siempre en TDK (el personaje encarnado por Heath Ledger es de lo mejor de las tres entregas).

Quiero detenerme antes del final en el papel de “Wayne Enterprises”, la compañía de la familia Wayne, a lo largo de la trilogía. Mas precisamente, en los temas que ésta deja picando en cada entrega y su relación con la actualidad mundial de la “realidad afílmica”: si en BB eran los discutidos gastos reservados de las grandes corporaciones y en TDK la utilización de tecnología de punta para intervenir celulares (con la invasión a la privacidad que esto supone), en TDKR el acento está puesto en las complejas implicancias de la utilización de energía nuclear, tema de lúgubre vigencia y de consecuencias irresueltas luego de lo sucedido en los reactores 1, 2 y 3 de la central de Fukushima.También es polémico pensar toda la cuestión de la bomba nuclear como una (¿antipática? ¿estereotipada?) bajada de línea política. Algunos ciudadanos de EE. UU. y Europa consideran hoy en día que países no alineados como Irak, Irán y Corea Del Norte entrenan terroristas y buscan incansablemente lograr una capacidad armamentística nuclear para usarla no en defensa propia sino para atacar países occidentales. Relacionar el plan de Bane con esta interpretación no es descabellado, pero en definitiva es solamente eso, una de las interpretaciones posibles. La cuestión del “terrorismo” es harto compleja como para tratarla en esta reseña. Correrá por cuenta del lector formarse o no una opinión al respecto.

Lo cierto y lo concreto es que
en los últimos años los buenos guiones son cada vez más escasos. En este contexto, el cine de Christopher Nolan, que sigue apostando a invitar al espectador a pensar algunas cuestiones, sean las planteadas en este texto u algunas otras, es siempre bienvenido. Por esto último y por todo lo anterior, TDKR aparece como una realización que constituye, aun con algunos desaciertos, un buen cierre para esta trilogía. A celebrarlo como otro Maestro en Italia, en este caso llamado “Alfredo”, bebiendo alguna desconocida bebida espirituosa italiana. Bocatto di Cardinale.

JAVIER CAMPO





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KVLVAJKR dice:

Buena critica, sigan asi capos!

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JAVIER dice:

Gracias Nahuel!

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NICOLAS dice:

buena critica! quiero un fernet ahora

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RICHIE dice:

Yey!! que detallada esta review! Como para volver a tener presentes los detalles que no se llegan a retener!!.
Muy buena review loco.

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MAGALI dice:

Muy buena reseña. Interesante, detallada y muy informativa. Gracias por compartirla con nosotros. Saludos 🙂

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JAVIER dice:

– Nico! fernet awaits!
– Gracias Richster!
– Gracias a vos por interesarte, M.! 😉

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EDU dice:

Excelente crítica.No conozco demasiado las temáticas de Batman pero me sorprendió la sutil utilización de las delicadas metáforas,la excelente redacción y sobre todo la profundidad de los comentarios.

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BEN dice:

La verdad que un muy buen review! Dan ganas de volver a ver la película y replantearse varias de las cosas mencionadas 🙂

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VICTOR C. dice:

Me recomendaron el sitio en la facultad, me parecio una EXCELENTE review!
Voy a seguir visitando la pagina!!! 😉

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