La Mosca

Categoría: Críticas
Fecha de publicación: octubre 31, 2013
Comentario

EDICION ESPECIAL HALLOWEEN. Un científico se utiliza a sí mismo como cobaya en la realización de un complejo experimento de teletransportación. La prueba es un éxito, pero empieza a sufrir unos extraños cambios en su cuerpo. Al mismo tiempo, descubre que dentro de la cápsula donde realizó el experimento con él se introdujo una mosca.

Si los ’80 trajeron de regreso esos monstruos clásicos que uno pensaba que habían desaparecido a través de las décadas, no puede pasar desapercibido que también albergaron un acertado movimiento de apertura al campo de la ciencia ficción, acompañado de cierto formalismo del horror movie.
Aliens, Lifeforce, Critters, Xtro, Invasion from Mars entre otras, demostrarían ampliamente este otro criterio frente a lo que se conocía en ese entonces como ciencia ficción, agregándole cierto terror por medio de extraterrestres que explotan desde el vientre, que suplantan a los humanos o drenan energía de sus cuerpos hasta dejarlo trizas o polvo. Es decir, la ciencia ficción se había metido y con exceso en otro territorio como rara vez se había visto antes. Su centro se transformó en otra cosa, en un híbrido, en algo que el espectador de ese momento no podía preveer. Estos elementos y otros, más que nada, sirvieron para que pudiera hacerse una excelente película como lo es The Fly (La Mosca).
David Cronenberg, que ya había trabajado anteriormente en filmes de terror, sería el director perfecto para este filme, y en conjunto con Chris Walas, coordinador de efectos especiales, crearían no sólo la mejor cinta de ciencia horror ficción de esa época, sino que dejarían a varias personas más que satisfechas en comparación con la versión del ’56. Basada en el cuento de George Langelaan, se cuenta la historia de Verónica Quayle (Geena Davis) que conoce a un científico llamado Seth Brundle (Jeff Godblum), inventor de la tecnología más avanzada del momento: ni más ni menos que la teletransportación. Al principio la relación entre ambos se trunca debido a que Brundle no quiere ser entrevistado por temor al robo de su proyecto. Pero cuando conoce profundamente a Verónica, entre ellos nace una relación amorosa que los llevará a explorar enormemente los límites de ciencia y los sentimientos. Un día el científico, experimentando con sus máquinas, sufre un accidente que lo dejará marcado de por vida hasta convertirlo en su peor pesadilla.
Teniendo en cuenta que el relato se desvía en gran parte de su fuente original, el guión no narra sólo y simplemente la cuestión del accidente del científico hasta su transformación total, sino que pareciera tocar un hecho muy polémico en su momento: nada menos que el HIV. Esta misteriosa enfermedad que apareció durante esta era, pasa a fundamentalizarse como parte de la trama. En el film tenemos entonces al clásico científico obsesionado con crear la perfecta transportación de seres vivos de un lugar a otro; pero en cuanto a la vida social tenemos también a los seres humanos que buscan placer en cualquier parte, sin importarles con quién, y por supuesto sin manifestar perjuicio hacia las enfermedades de transmisión sexual. De momento, cuando Seth se encuentra en su estado final de la transformación mutagénica, es casi parecido a un enfermo de SIDA en fase terminal. Esto sumado a elementos kafkianos y claramente a la temática del científico atormentado por su creación, hacen de The Fly un clásico de clásicos. Y si bien Jeff Goldblum hace un papel excepcional, no se puede dejar de lado al gran Walas por sus efectos, sobre todo considerando la perfecta caracterización del monstruo de principio a fin.
The Fly no nos muestra, en conclusión, sólo el peligro de la ambición científica hacia la creación mecánica, que por más perfecta que sea produce sus automáticos accidentes, sino que advierte que muchas veces el terror no necesariamente tiene que ser provocado y causado por un otro, sino que puede manifestarse en sí mismo desde lo que construimos y visualizamos en nuestra mente.
Juan Felipe Wong Esparza




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