Passion

Categoría: Críticas
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Fecha de publicación: noviembre 14, 2013
Comentario

Isabelle, una joven ejecutiva de cuentas de una agencia publicitaria multinacional, y su poderosa jefa, la ambiciosa Christine, pasan de mantener un romance a comenzar a odiarse hasta límites insospechados… Nueva versión de la película francesa ‘Crime d’amour’ (2010), de Alain Corneau.

Brian de Palma es un excelente director de cintas de suspense, como Los Intocables, Blow Out! y Mission: Impossible, destacándose en su filmografía la lograda variante del erotic-thriller, espléndidamente desarrollada en Body Double, Femme Fatale y Dressed to Kill. Indiscutible fue su talento para crear narraciones convergentes y de fuertes clímax en cada uno de sus filmes. Y sin embargo, como en otros casos también ha ocurrido, ese toque mágico parece haberse perdido a través de los tiempos. Prueba de esto es su más reciente cinta: Passion (2012).
 
Remake de la cinta francesa Love Crime, cuenta la historia de Christine (Rachel McAdams) e Isabelle (Noomi Rapace), jefa y empleada de una prestigiosa empresa de publicidad. Ambas trabajan con entusiasmo. Pero cuando se encuentran enredadas con el mismo hombre (Paul Anderson), luego del constante aprovechamiento y las ventajas que intentó publicamente sacar la primera de los proyectos de la segunda, Christine le declarará la guerra, hecha de golpes bajos y de una fuerte venganza, que culminará en un misterioso asesinato.
 
Si bien la premisa es interesante en cuanto al enfrentamiento jefa-empleada, el guión escrito por De Palma y Carter, desde sus primeros minutos hasta el clímax final, no suscita nada en particular, interesante o llamativo de lo que nos había ofrecido la trama original. El problema principal, más que una repetición exacta de los encuadres del filme francés, pareciera ser la intención de querer basar cada detalle en una cuestión de tensión sexual. De momentos tenemos el juego de atracción y seducción entre jefe-empleada, pero el desarrollo de esa relación no se resuelve, no llega a nada. Lo mismo podría decirse de la admiradora y compañera Dani (Karoline Herfurth). Hasta los momentos finales de la película, el guión aparenta haber construido una profundidad de la que nunca se hará cargo, quedando simplemente el cuestionamiento de la sexualidad, de la joven y creativa Isabelle (¿en verdad ama a  Dirk?). Además, podemos mencionar que, aunque se trate constantemente la cuestión del deseo sexual y la venganza, la locación de la trama (personajes que hablan inglés en Alemania, ¡mientras que los propios alemanes no!) y la ampliación de los twist (¿hermana gemela de Christine?), nos calan en un irresolvible estado de confusión. La aglomeración de hechos no parecen cuadrar en el producto final con lo que, conociendo la trama original, posiblemente se quería expresar.
 
Dejando a un lado lo absurdo de la historia, se vuelve necesario mencionar que la selección de las actrices para los personajes principales es en parte otro factor que no contribuye a la remake; ya que, si en la versión francesa Kristin Scott Thomas nos brindaba esa representación malvada y fría del jefe, y Ludivine Sagnier ese rostro inocente e incrédulo manipulado de la empleada, la química entre McAdams y Rapace no funciona en absoluto. El personaje de McAdams, es casi una representación exacta de aquel personaje ególatra que hacía en Mean Girls. Su nivel de maldad y frialdad no es nada comparado al que Scott Thomas había construido en la cinta original. En el caso de Noomi Rapace con su contraparte, por momentos logra asemejarse a lo que el film aparentemente busca narrar. Sin embargo esa tonalidad de una oscura maduración, tal como lo interpretó Sagnier en Love Crime, no se desarrolla del todo, permaneciendo el personaje en una especie de stand by, siempre a la espera de que algo más ocurra.
 
Passion es en todo caso un film apasionante y posiblemente ambicioso a partir la tensa situación presente entre las protagonistas hasta su culminación. Pero las constantes e innecesarias vueltas de tuerca para poder apreciar una historia más fresca que la original, terminan conformando personajes no tan atrayentes, y al fin y al cabo, una completa aberración respecto a lo que la trama original nos hizo sudar y sentir de principio a fin.
 
Juan Felipe Wong Esparza




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